"Los cementerios han estado y continúan estando aquí para servirles a usted y a su familia" |
Sirviendo a la Comunidad Católica desde 1837
La historia de los Cementerios Católicos en la Arquidiócesis de Chicago comienza en una época anterior al establecimiento de la diócesis. Los primeros Cementerios Católicos eran camposantos de parroquias que existían antes de que se formara la diócesis. Algunos de estos cementerios, que siguen funcionando actualmente, eran terrenos para entierros Católicos veinticinco años antes de la inauguración, en 1859, del Calvary Cemetery, el cementerio diocesano más antiguo.
Es difícil precisar fechas debido a que muchas veces se establecían cementerios cuando las parroquias eran todavía misiones y algunas veces, después de formada la parroquia. Los primeros Cementerios Católicos no se encontraban dentro del perímetro de Chicago sino en las zonas rurales.
Indudablemente, el Cementerio Católico más antiguo es el St. James, Sag Bridge, en el cual se comenzó los entierros a principios de la década de 1830. Por contraste, en el asentamiento no incorporado alrededor del Fuerte Dearborn, los difuntos seguían siendo enterrados junto al lugar donde vivían o en el cementerio del fuerte.
Ubicada en un acantilado que da al Río Des Plaines, cerca de donde lo cruza Archer Avenue, la parroquia de St. James fue poblada principalmente por inmigrantes irlandeses. Muchos de ellos trabajaron en el Canal Illinois-Michigan, cuya construcción se inició en 1830 y completó en 1848. Todavía se pueden ver partes del canal en este sector del condado.
En esos días, Chicago formaba parte de la Diócesis de Vincennes, y además de St. James, había otras tres parroquias con cementerios: St. Patrick, Athens (Lemont); Transfiguration, Wauconda; y St. James, New Strassburg (Sauk Village). En cementerios como éstos uno puede encontrar lápidas con fechas de nacimiento anteriores a la Guerra de Independencia de las 13 colonias norteamericanas (the American Revolution).
Después de establecida la ciudad de Chicago en 1833 se intentó estandarizar las prácticas funerarias. En 1835 se estableció un cementerio protestante cerca de donde se encuentra actualmente la intersección de Clark Street y Chicago Avenue; y un cementerio Católico cerca del lago, al pie de la Calle 23. En menos de una década estos cementerios fueron abandonados debido al crecimiento de la ciudad. Estos cementerios fueron clausurados y se establecieron nuevos cementerios “fuera de la ciudad”, en la zona de Lincoln Park. El nuevo cementerio Católico fue el predecesor directo del Calvary Cemetery y se encontraba en el área limitada actualmente por North Avenue, Burton Place, Dearborn Parkway y State Street, directamente al oeste de la residencia actual del Cardenal Arzobispo. La placa original de este cementerio, con los nombres de los tenedores del lote, es uno de los registros más antiguos de las familias Católicas de Chicago.
El cementerio protestante se encontraba justo al norte de North Avenue y su existencia se evidencia actualmente por el último mausoleo familiar que queda, detrás de la Sociedad Histórica de Chicago.
Incluso esto fue sólo una medida provisional y dentro del término de una década se tomaron medidas para el traslado de los cementerios a zonas mucho más alejadas.
Después de la formación de la Diócesis de Chicago en 1844, se establecieron cementerios parroquiales en St. Joseph, Wilmette; St. Patrick, Everett (West Lake Forest); y St. Patrick, Mill Creek (Wadsworth).
En 1851, el Obispo Van de Velde, sucesor del Obispo Quarter, compró los primeros cuarenta acres de lo que es hoy el Calvary Cemetery a $20.00 el acre. En 1859, el Día de Todos los Santos, el Obispo Duggan inauguró el nuevo cementerio. La crónica periodística en el Chicago Daily Democrat relata el evento:
"CALVARY CEMETERY – Este nuevo cementerio fue inaugurado ayer para la recepción de los difuntos de acuerdo con las formalidades prescritas por el ritual Católico Romano. Estuvieron presentes el Reverendo Right James Duggan, Obispo de la Diócesis de Chicago, con quince de los sacerdotes de la diócesis. Después de la bendición solemne el Obispo pronunció un discurso, adecuado a la ocasión, ante la nutrida concurrencia presente en la ceremonia.
El Calvary Cemetery se encuentra unas dos millas al norte de Rose Hill y a aproximadamente una milla de Evanston en Milwaukee Road. Comprende cerca de ciento veinte acres de terreno bellamente situados a orillas del lago".
En esos días, un solo tren circulaba los domingos de Chicago a Calvary, haciendo el trayecto en una hora.
En 1865, en la Fiesta de la Asunción, se celebró la primera Misa en el Calvary Cemetery. El celebrante fue el Rev. Patrick Flannagan, que posteriormente fue párroco de la Iglesia de Santa Ana en Chicago. Llegó tarde al evento debido a que su buggy se había atascado en la arena pesada de la orilla norte del lago.
Si bien cada año se realizan 20,000 entierros, la actividad pico de los cementerios mencionados fue en el siglo diecinueve cuando había relativamente pocos cementerios e índices de mortalidad más altos, en especial entre bebés y niños. No era raro que en el Calvary Cemetery se realizaran más de 4,000 entierros al año.
Bendecido con un buen sistema de registros y no habiendo sufrido ninguna catástrofe, los registros del Calvary están prácticamente intactos e incluyen la identificación de los restos mortales que fueron trasladados de Lincoln Park.
La historia de la Iglesia en Chicago puede analizarse, casi indefectiblemente, a través del desarrollo de sus cementerios. La Iglesia de los primeros tiempos fue una Iglesia de inmigrantes. En poco tiempo, a medida que llegaban oleadas tras oleadas de inmigrantes, se construyeron iglesias, incluyendo cementerios, para satisfacer sus necesidades. Gran parte del desarrollo inicial fue de carácter nacional más que geográfico. La primera fue la Sociedad de Huérfanos Ángel de la Guarda Alemana, que reflejó la llegada de muchos alemanes a la zona. Con el correr de los años, construyeron y mantuvieron cuatro cementerios importantes, comenzando con el St. Boniface Cemetery, sito en lo que es ahora el 4800 North Clark Street, que ni siquiera se encontraba en la ciudad cuando fue inaugurado durante la Guerra Civil.
Igualmente, la comunidad Católica polaca, construyó poco tiempo después el St. Adalbert Cemetery y posteriormente tres cementerios adicionales. Después, a comienzos del siglo XX, los Católicos lituanos inauguraron el St. Casimir Cemetery y la comunidad eslovaca católica, inauguró el Our Lady of Sorrows Cemetery.
Poco después de la Guerra Civil, únicamente había tres cementerios en toda la diócesis: el Calvary, que era mayoritariamente irlandés; el St. Boniface, mayoritariamente alemán; y el St. Adalbert, mayoritariamente polaco. Debido al crecimiento y el movimiento poblacional en la diócesis, ésta se convirtió, en poco tiempo, en Arquidiócesis y entre 1885 y 1905 se construyeron siete cementerios importantes: Mt. Olivet, St. Mary, Holy Cross, Mt. Carmel, St. Casimir, Resurrection y St. Joseph. Aunque Mt. Carmel no estaba orientado hacia una nacionalidad determinada, llegó a ser identificado con la gran ola de inmigrantes italianos.
El período posterior a la Primera Guerra Mundial trajo grandes cambios en los Cementerios Católicos. Los cementerios más antiguos comenzaban a llenarse y la población comenzó a trasladarse a zonas alejadas del perímetro de la ciudad. Fue durante este período que se inauguraron el Holy Sepulchre Cemetery en el área suroeste de la arquidiócesis; el All Saints Cemetery en el área noroeste; y el Ascension Cemetery, al norte de la ciudad, en el Condado de Lake. Más significativamente, respecto de las operaciones de cementerios a largo plazo, estos fueron los primeros tres cementerios inaugurados con previsiones para cuidado permanente incluidas en el precio de compra. Todos los cementerios inaugurados posteriormente incluían esa previsión, convirtiendo el cuidado de los cementerios en una operación organizada. Sin embargo, no fue sino hasta la década de 1950 que este concepto fue extendido también a las nuevas compras en los cementerios más antiguos.
Otro avance que cambió la apariencia de los cementerios fue la introducción de un contenedor externo separado para el ataúd. Descrito como una bóveda o caja-ataúd, dependiendo de su diseño, su uso cada vez mayor a partir de la década de 1920 eliminó el problema del hundimiento visto en algunos cementerios muy antiguos. El uso de las cajas-ataúdes o sus equivalentes resolvió un problema grave de mantenimiento; la necesidad de tener que rellenar constantemente las tumbas hundidas. Después de la Segunda Guerra Mundial, se hizo obligatorio instalar el contenedor externo.
El período posterior a la Segunda Guerra Mundial marcó una nueva etapa en el desarrollo y la construcción de cementerios. Se inauguraron nuevos cementerios en las zonas exteriores del área Arquidiocesana. El Queen of Heaven Cemetery en Hillside fue inaugurado en 1947 y posteriormente combinado con el Mt. Carmel Cemetery para convertirse en el más grande Cementerio Católico individual. Poco tiempo después, la oficina central de los cementerios fue trasladada del centro de la ciudad de Chicago al Queen of Heaven Cemetery. Se inició el Maryhill Cemetery como sucesor eventual del St. Adalbert Cemetery. El Assumption Cemetery fue inaugurado en la zona más hacia el sureste de la Arquidiócesis, y el St. Michael the Archangel en la zona más hacia el noroeste. En esa época, la Arquidiócesis perdió también un cementerio. Con el establecimiento de la Diócesis de Joliet en 1948, el Mt. Olivet Cemetery en Joliet fue transferido a esa sede.
La renovación de los cementerios antiguos también comenzó como un proyecto importante. Conservando el legado del pasado, estos cementerios fueron mejorados mediante el re-nivelado, el reposicionamiento de las obras de mampostería, nuevos jardines y mejoras conexas que redujeron considerablemente los costos de mantenimiento y realzaron su apariencia.
Se hicieron cambios notables en la planificación de los cementerios. Si bien las áreas tradicionales continuaron desarrollándose, hubo nuevos avances de acuerdo con un plan tipo parque abierto, con características religiosas erigidas en los cementerios como puntos focales. Se fortaleció el papel catequístico del arte y la arquitectura en los cementerios; el mantenimiento de los cementerios se hizo menos costoso y, por consiguiente, más eficiente; y los cementerios, considerados entidades indeseables pero necesarias, se convirtieron gradualmente en vecinos valiosos de las comunidades circundantes. Estos cambios iban de la mano con cambios sociales. La mayor movilidad poblacional redujo la necesidad de adquirir una propiedad grande en los cementerios para una sola familia. En su lugar, se generalizó la compra de dos sepulturas, tendencia que generó como consecuencia lógica las secciones con sepulcros “tipo altar".
In 1950 los cementerios iniciaron un programa de consejería parroquial con consejeros que visitan más de un millón de familias, proporcionando información acerca de los costos y regulaciones de los cementerios y animando la compra anticipada de espacios en los cementerios. Ayudado por un vigoroso movimiento de los consumidores que anima la prudencia y la previsión en las compras importantes de cualquier tipo, el programa ha ayudado a hacer de las compras previsoras de espacios en los cementerios algo tan común como las compras para satisfacer necesidades inmediatas.
Otro cambio importante fue un giro en los hábitos de compra. Un avance que ayudó a este cambió fue el “Servicio Completo de Cementerio”, ofrecido en todos los Cementerios Católicos importantes. Muchas personas deseaban la modernización de las prácticas de compra para no tener que hacer una serie de compras diferentes en distintos momentos. El "Servicio Completo de Cementerio" permitió a una familia no sólo adquirir la tumba y su cuidado, sino también la caja-ataúd, la lápida y pagar por adelantado el costo eventual del entierro, todo en una sola transacción. Para 1980, esta opción particular representaba el 80% de todas las compras hechas de forma preventiva.
Dos avances en las construcciones impulsaron mayores cambios en los cementerios. El primero de éstos fue la construcción de los mausoleos comunitarios, algunos con nichos interiores bajo techo y otros con nichos al aire libre. Iniciada en 1954 ante todo para atender la tradición nacional entre la población Católica italiana, la práctica de enterrar en sepulcros que se construyen levantados del suelo se ha generalizado considerablemente. Entre los beneficios que sustenta esta práctica se cuentan la conservación de los terrenos, consideraciones estéticas y la arquitectura religiosa que puede ser planeada, y liberarse de lo incierto de las condiciones climáticas. Para 1980, nueve Cementerios Católicos importantes tenían mausoleos y la adquisición de criptas representaba el 15% de las selecciones de espacio.
Quizá más significativa fue la construcción de capillas sepulcrales, comenzando con la primera capilla permanente en el All Saints Cemetery en 1961. Las familias tienen ahora la opción de que los servicios finales en los cementerios se lleven a cabo en la tumba o en dicha capilla. Todos los cementerios importantes, así como algunos de los cementerios parroquiales más pequeños, tienen ahora capillas sepulcrales. Los servicios finales se pueden planificar sin preocuparse por el clima. El uso de tales capillas centrales ha permitido también a los cementerios reducir los costos del entierro. Más o menos el 80% de los funerales se realizan actualmente en capillas sepulcrales.
Fue durante el período comprendido entre 1885 y 1905 inclusive que comenzó a desarrollarse el concepto de administración global de los cementerios. El primer funcionario de un Cementerio Católico fue el Sr. John Murphy, el primer superintendente del Calvary Cemetery. No obstante, a medida que cada uno de los grupos de cementerios comenzó a desarrollar cementerios adicionales, se reconoció la necesidad de la coordinación global de las actividades, en lugar de una serie de cementerios inconexos operados individualmente. Se habían formado tres agrupaciones importantes de cementerios: Los Cementerios Católicos alemanes, los Cementerios Católicos polacos y los llamados cementerios diocesanos que representaban el establecimiento del equilibrio de la población Católica. Los cementerios alemanes recibieron la supervisión del rector del Orfelinato Ángel de la Guarda y estuvieron especialmente bien atendidos por el Rev. George Eisenbacher. Él hizo su aparición poco después de comenzar el siglo y administró los asuntos de los cementerios durante cincuenta años. Lo sucedió el Obispo Auxiliar Raymond Hillinger, y posteriormente el Rev. Monseñor Leo Diebold. Los cementerios polacos resolvieron el asunto de la administración estableciendo una junta compuesta por pastores de las parroquias polacas, uno de los cuales actuaba como “Director Ejecutivo” de los cementerios. Este rol fue desempeñado hábilmente durante cerca de cincuenta años por cuatro sacerdotes: el Rev. Adalbert Furman, el Rev. Monseñor Thomas Bona, el Rev. Monseñor John Zelezinski y el Rev. Monseñor Edward Plawinski. Simultáneamente los cementerios diocesanos crearon también un cargo de supervisión, ocupado por el Sr. Daniel Kinsella hasta su muerte en 1919, y por su sucesor hasta la creación del cargo del primer director Arquidiocesano de cementerios en 1931.
Durante los primeros setenta y cinco años de administración de cementerios, fuera de los reglamentos eclesiásticos necesarios, el funcionamiento y la administración de los cementerios fue principalmente laissez faire. Si bien los cementerios conservaron ciertos controles en sus diferentes instrumentos y servidumbres de uso, se autolimitaron principalmente a la tarea hercúlea de desarrollar cementerios con la rapidez suficiente para dar respuesta a la avalancha poblacional y realizar entierros en una época en la que únicamente estaba disponible la mano de obra manual y la animal. Teniendo en cuenta las limitaciones operativas, el volumen de entierros a realizarse alcanzó niveles increíbles. Durante la gran epidemia de influenza en la Primera Guerra Mundial, se enterraban hasta setenta y cinco víctimas al día tan solo en el Mt. Carmel Cemetery. Bajo estas circunstancias, el cuidado de las tumbas se dejaba con frecuencia a las familias individuales, y los elementos conmemorativos y asuntos de jardinería solían dejarse a la discreción de los tenedores de los lotes. Si bien la gran variedad de monumentos creó imágenes pintorescas de los cementerios, los controles fueron mínimos, y la falta de los mismos era palpable principalmente en las áreas de mantenimiento. Los primeros esfuerzos coordinados por un mantenimiento planificado incluyeron el establecimiento de cuotas anuales por mantenimiento. Según este plan, los cementerios realizarían ciertas labores de mantenimiento en los lotes de los subscriptores. En esa época, las tumbas se compraban sin ninguna previsión para su cuidado. Se esperaba que las familias realizaran estas tareas o que las encarguen a terceros. El concepto de cuidado anual ayudó un poco a resolver el problema del mantenimiento, pero únicamente permitió cuidar partes de los cementerios. En años posteriores se hizo evidente la necesidad de establecer un programa organizado de cuidado de cementerios, y del control financiero riguroso de un fondo de cuidados.
Si bien la ausencia de las generaciones subsiguientes o el traslado de las familias ocasionaron algunos problemas, en términos generales hubo una sorprendente continuidad en los lazos familiares y el uso de lotes familiares por miembros de una familia, a través de los años. Por ejemplo, cien años después del establecimiento del St. Boniface Cemetery, un tercio de los entierros seguían haciéndose en lotes familiares comprados durante los primeros veinte años de existencia del cementerio, y esto sucedió en casi todos los cementerios más antiguos.
Los años de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial afectaron la administración de los cementerios como afectaron todo lo demás. Aparte de las tareas básicas y el desarrollo mínimo, el progreso se restringió debido a limitaciones económicas. Hubo dos eventos significativos durante esos años problemáticos. Se nombró el primer Director Arquidiocesano de cementerios, con autoridad de supervisión directa de los llamados cementerios diocesanos y la supervisión general de las políticas en todos los Cementerios Católicos. Para este puesto, el Cardenal Mundelein nombró al Rev. Samuel Lucey que desempeñó este cargo de 1931 a 1934. En 1943 los trabajadores de los cementerios fueron organizados por el Sindicato Internacional de Empleados de Servicio, convirtiéndose en los primeros empleados de iglesias sindicalizados.
Los cambios administrativos y operativos más impactantes en los cementerios ocurrieron después de la Segunda Guerra Mundial. El principal arquitecto de tales cambios fue el Rev. William Casey, que fue designado Director Arquidiocesano de los cementerios en 1934, cargo que desempeñó hasta su muerte acaecida en 1951. El tamaño y el ámbito de los cementerios habían crecido tan considerablemente que el Padre Casey determinó que tenía que haber un crecimiento simultáneo en la administración profesional de los cementerios. Con la aprobación del Cardenal Stritch, el Padre Casey empleó al primer Director Ejecutivo de los Cementerios Católicos, el Sr. George J. Klupar, que desempeñó el cargo hasta su jubilación en 1963.
Se hicieron cambios importantes bajo el Padre Casey, y su sucesor, el Rev. Monseñor Francis McElligott. La oficina central de los cementerios fue ampliada para ejercer la administración global, teniendo a su cargo asuntos financieros, técnicos, comerciales (ventas) y de personal. La mecanización de los cementerios avanzó rápidamente. Durante un período, se invirtieron casi tres millones de dólares en equipamiento de flotas y se mejoraron los procedimientos de mantenimiento y sepultura, reduciendo considerablemente los costos de mano de obra. Esto permitió que los precios se mantuvieran a niveles razonables. La excavación a mano de las tumbas desapareció prácticamente en la década de 1950 y el personal de los cementerios se redujo a la mitad respecto a sus niveles anteriores.
También se llevó a cabo la ampliación de los Cementerios Arquidiocesanos con el propósito de incluir la supervisión y operación de muchos de los cementerios parroquiales. Comenzando con el St. Benedict Cemetery en 1953, durante los siguientes veinticinco años cerca de dos docenas de tales cementerios llegaron a formar parte de los Cementerios Arquidiocesanos. Cada uno de éstos fue iniciado por la parroquia respectiva y su construcción impulsada usualmente por el considerable crecimiento suburbano después de la Guerra que convirtió las parroquias rurales en suburbios, con mayores responsabilidades en la provisión de instalaciones, escuelas y programas parroquiales. Cada cementerio parroquial bajo la organización arquidiocesana funciona con la misma estructura de cargos y servicios de los principales cementerios y cada uno es asignado para su supervisión a un cementerio “matriz” importante.
En 1949, los Cementerios Católicos de Chicago fueron determinantes en la fundación de la Conferencia Nacional de Cementerios Católicos. El Padre Casey fue su primer presidente así como anfitrión de la convención inicial de la conferencia. El espacio destinado para la oficina nacional de la conferencia está en el Queen of Heaven Catholic Cemetery & Mausoleums en Hillside, Illinois.
En 1965, se hizo una fusión de todos los diferentes grupos de Cementerios Católicos, lo cual es importante debido a que permitió por primera vez la planificación unificada, evitando la duplicación de esfuerzos y aportando un conjunto coherente de precios, cuotas, políticas operativas y regulaciones a todos los Cementerios Católicos de Chicago. La fusión fue dirigida por el Cardenal Meyer, influido tanto por la practicidad de la medida como por la dificultad de tener responsabilidad en todos los asuntos que afectan a los cementerios sin un control unificado eficaz sobre los cementerios.
Después del fallecimiento del Cardenal Meyer, el esfuerzo de consolidación fue continuado por el Cardenal Cody. El Cardenal confirmó el nombramiento del Sr. John Philbin como Director Ejecutivo de la operación consolidada. El Sr. Philbin ocupó el cargo hasta finales de julio de 1983 cuando aceptó el cargo de Director de Servicios Financieros de la Arquidiócesis de Chicago.
Su sucesor, Donald A. Massaro, fue nombrado en enero de 1984 como Director Ejecutivo bajo el Rev. Patrick J. Pollard que iba a ser el nuevo Director Arquidiocesano cuando se jubilara Monseñor McElligotts.
Bajo el Cardenal Bernardin, el 90% de la población católica de la arquidiócesis utilizó uno o más de los muchos Cementerios Católicos. Si bien sus lazos están influidos por normas arquidiocesanas, la tradición y conexiones familiares, están igualmente influidas por los niveles de servicio, mantenimiento y calidad. En años recientes se ha vuelto sumamente importante reconocer la identidad personal. Al momento de la fusión de todos los cementerios, había inquietud por la posibilidad de que se perdieran la identidad y el patrimonio étnicos con la consolidación. Este sentido de identidad ha sido reforzado con el desarrollo de características religiosas en los cementerios con un particular patrimonio nacional/cultural y con el desarrollo de las liturgias de los cementerios en idiomas que no sean el inglés. También ha significado estar consciente de los cambios poblacionales dentro de la arquidiócesis y hacer provisiones para la identidad de los grupos más nuevos en nuestra sociedad, especialmente en años recientes para la población Hispano-Católica.
En 1996, los Cementerios Arquidiocesanos proporcionaban servicios de cuidado para más de dos millones de sepulcros y tumbas, dando mantenimiento a más de 2,400,000 camposantos y 27 estructuras de mausoleo con 128,139 criptas y nichos, y dando trabajo a más de 300 empleados de tiempo completo. Sus más de 3,000 acres en uso para fines de cementerio, con más de cien millas de carreteras, abarcan más espacio que casi cualquier otra comunidad en el área de Chicago, con la excepción de la ciudad de Chicago misma.
Grande o pequeño, todo Cementerio Católico iniciado continúa en existencia excepto los antiguos cementerios de la ciudad anteriores al Calvary y el Mt. Olivet Cemetery en Waukegan que fue clausurado en 1960 y los sepulcros transferidos al St. Mary Cemetery, Waukegan.
Los Cementerios Arquidiocesanos Católicos comprenden cuarenta y tres cementerios. Diecinueve de éstos son cementerios diocesanos: All Saints, Des Plaines; Ascension, Libertyville; Assumption, Glenwood; Calvary, Evanston; Good Shepherd, Orland Park; Holy Cross, Calumet City; Holy Sepulchre, Worth; Maryhill, Niles; Mount Carmel, Hillside; Mount Olivet, Chicago; Our Lady of Sorrows, Hillside; Queen of Heaven, Hillside; Resurrection, Justice; St. Adalbert, Niles; St. Boniface, Chicago; St. Casimir, Chicago; St. Joseph, River Grove; St. Mary, Evergreen Park; y St. Michael the Archangel, Palatine. Veintitrés son cementerios parroquiales o institucionales. Los cementerios parroquiales o institucionales son Calvary, Steger; Sacred Heart, Northbrook; St. Alphonsus, Lemont; St. Anne, Richton Park (Park Forest); St. Bede, Fox Lake; St. Benedict, Blue Island; Sts. Cyril & Methodius, Lemont; St. Gabriel, Oak Forest; St. Henry, Chicago; St. James, Sag Bridge; St. James, Sauk Village; St. Joseph, Round Lake; St. Joseph, Wilmette; St. Mary, Fremont Center; St. Mary, Highland Park; St. Mary, Lake Forest; St. Mary, Waukegan; St. Michael, Orland Park; St. Patrick, West Lake Forest; St. Patrick, Lemont; St. Patrick, Wadsworth; St. Peter, Skokie; St.Peter, Volo; y Transfiguration, Wauconda. Entre los Cementerios Católicos administrados de forma independiente se cuentan Mt. Carmel, Antioch; Sacred Heart, Palos Hills; St. Mary, Buffalo Grove; St. Mary, Techny; y St. Mary of the Lake Seminary, Mundelein. Otros cementerios institucionales son también propiedad de algunas comunidades religiosas, que se encargan de su mantenimiento, los cuales se encuentran en sus propios terrenos, para beneficio de los miembros de sus respectivas comunidades. Más adelante, en esta sección se incluyen las historias de los cementerios diocesanos más grandes.
Entre los cuarenta y tres cementerios, algunos ocupan menos de un acre y en ellos puede ser que no se realicen más de uno o dos entierros al año. Algunos ocupan más de 300 acres y en nueve de ellos se realizan más de 1,000 entierros al año. En términos del número total de entierros, el más grande es el St. Adalbert Cemetery, con casi 300,000 entierros en ciento veinticinco años.
Los Cementerios Católicos forman ahora más parte de sus respectivas comunidades que en los primeros años cuando tendían a aislarse. Cuestiones ambientales y el deseo en áreas metropolitanas de conservar los “cinturones verdes” en beneficio de todos, han abierto los cementerios a las necesidades comunitarias de tener recreaciones pasivas, conservando al mismo tiempo la función primordial de los cementerios.
En una entrevista reciente publicada en el periódico de la Arquidiócesis, The New World, el Padre Patrick Pollard, Director Arquidiocesano de los Cementerios Católicos habló del ministerio de los Cementerios Católicos como un ministerio fundamental de la Fe Católica. Este ministerio fundamental, declaró el Padre Pollard, está ligado a las Obras de Misericordia Materiales. (Para detalles, ver la entrevista completa con el Padre Pollard).
Dentro de este mismo espíritu, de que el ministerio de los cementerios es un ministerio fundamental de nuestra fe, el Cardenal Francis George rechazó una propuesta de uno de los conglomerados de atención de difuntos para administrar los Cementerios Católicos de Chicago. En sus reflexiones sobre los Cementerios Católicos, el Cardenal George declara: "Mirando hacia el tercer milenio del Cristianismo, es a la vez maravilloso y confortante saber que nuestros Cementerios Católicos tengan y continúen teniendo bajo su cuidado los restos de nuestros seres queridos que esperan la resurrección". (Para detalles, ver el artículo del Cardenal George)
|
|
|
|
| |
|
Seleccione un
Lugar Sagrado
Al momento de bautizarnos, nos llevan a un lugar sagrado, una iglesia Católica. Más... |
Planifique anticipadamente
con un consejero
Experimente lo fá
cil que es obtener información acerca de las opciones de cementerios y funerales Más... |
Conozca sus Ritos
del Entierro Cristiano
"La Vigilia, la Liturgia del Funeral y la Sepultura nos colocan en el camino de la verdadera ". Más... |
|